
La sombra de Carl Sagan regresa a la televisión, de la mano de su viuda y de un colega y sucesor. El próximo martes 11 a las 22 horas (hora de Uruguay), en los canales Fox y NatGeo, se emitirá la primera entrega de la nueva versión de la mítica serie «Cosmos».
Realmente, se trata de un lanzamiento mundial. Dos días antes, el domingo 9, se emitirá en Estados Unidos el primer capítulo por Fox, y al día siguiente se repetirá en los canales de la cadena National Geographic. A América Latina llegará apenas un día después.
Se trata de uno de los lanzamientos mundiales más ambiciosos de la historia de la televisión norteamericana. El primer capítulo de la nueva Cosmos irá en forma casi simultánea por noventa canales de NatGeo en 180 países, y 120 de Fox en 125 países. Los capítulos siguientes se emitirán solamente por NatGeo. Se calcula que el primer capítulo, por ejemplo, llegará a cuatrocientos millones de hogares a través de esos diversos canales.
Retorno.
Cosmos cuenta con producción, guiones y dirección de Anne Druyan, la viuda de Carl Sagan, y como productores ejecutivos ofician el actor Seth MacFarlane, el culpable de Family Guy y Ted, Mitchell Cannold y Brannon Braga (de Star Trek y 24). La cara visible del programa será empero el astrofísico, escritor y divulgador científico estadounidense Neill deGrasse Tyson, actual director del Planetario Hayden en el Centro Rose para la Tierra y el Espacio, e investigador asociado en el Departamento de Astrofísica del Museo Estadounidense de Historia Natural. Desde 2006 es presentador del programa de televisión de corte educativo científico NOVA ScienceNOW en el canal PBS y ha sido invitado frecuente en The Daily Show, The Colbert Report, Real Time with Bill Maher, y Jeopardy!
Al igual que el original de Sagan, la nueva Cosmos ha sido descrita como «una saga sobre cómo descubrimos las leyes de la naturaleza y encontramos nuestras coordenadas en el espacio y en el tiempo». Cada uno de los capítulos se concentrará, se asegura, en historias nunca antes contadas sobre la búsqueda de la humanidad por adquirir conocimientos.
La serie, afirman sus responsables, buscará inventar nuevos modelos de narración científica, y recreará con variantes algunos elementos célebres del original saganiano, como el Calendario Cósmico y la Nave de la Imaginación. La intención es eminentemente divulgativa, intentando exponer los conceptos científicos más profundos en un lenguaje accesible a un público de cultura media y con ganas de aprender. También se tratará de entretejer «ciencia rigurosa con elementos emocionales y espirituales para brindar una experiencia trascendente», un rasgo que ya asomaba en el original de Sagan y le valió el reproche de cruzar sin anunciarlo las fronteras entre la estricta ciencia experimental y la especulación filosófica, dos terrenos cuyas respectivas autonomías suele ser conveniente deslindar.
La nueva Cosmos es el resultado, entre otros factores, del compromiso personal de Ann Druyan, que creó la serie original junto a su esposo Sagan y el astrofísico Steven Soter. Hace unos siete años, Druyan se dirigió a las cadenas PBS, Discovery Channel y otros canales culturales proponiéndoles una actualización del programa que incluyera nuevos efectos especiales (el programa requirió la colaboración de una docena de compañías de efectos digitales para aportar cuatro horas y media de metraje) pero sobre todo información científica actualizada. También propuso a deGrasse Tyson como posible presentador de la serie.
Druyan ha contado que las cadenas expresaron interés, pero que no parecieron demasiado entusiasmadas con la idea de darle a ella el control creativo. Ella se puso firme: «Yo sé lo que es Cosmos», afirma. «Y si ellos hubieran tenido una mejor idea, la habrían llevado a cabo en los últimos treinta años».
Pero Druyan y sus colegas encontraron un inesperado colaborador en Seth MacFarlane. El creador de Family Guy es también un interesado en la ciencia, y fue incluso quien convenció a Neil deGrasse para incorporarse al proyecto. El astrofísico tenía sus dudas con respecto a una producción con respecto a la cual, afirmó, no tenía ningún tipo de experiencia, pero finalmente aceptó.
Influencia.
Druyan ha declarado que sabe que MacFarlane desprecia «toda clase de tontería», ama la ciencia y le gustaba Cosmos. Según ella, lo más importante fue el hecho de que la popularidad de MacFarlane sirvió para que la cadena Fox se interesara en la resurrección del programa. «Supe que a ellos les importaba Seth», ha contado Tyson. «Y Seth pudo convertirse así en el principal protector del programa».
Los memoriosos han recordado de todos modos que Cosmos ha sido la serie de divulgación científica más popular de la televisión de todos los tiempos, seguido de cerca por el documental Planet Earth (2006) de la BBC. Se ha podido señalar, incluso, que hay pocos documentales que tengan tantos años y que mantengan hoy la resonancia que conserva el original Cosmos de Sagan de cara a su público.
Kevin Reilly, director de la sección entretenimiento de Fox y antiguo alumno de la Universidad de Cornell, que vivió muy cerca de la casa de Sagan allí, ha sostenido que su interés en el programa tuvo menos que ver con el peso de MacFarlane en la cadena que con el entusiasmo que le transmitió acerca de la idea de resucitarlo.
Con cierto humor perverso que le es muy característico, MacFarlane reconoce que le divierte que sea justo Fox, cadena cuyas posturas anticientíficas, cercanas a las de la derecha religiosa fundamentalistas (creacionismo de Tierra Joven, dudas sobre el calentamiento global), quien respalda la nueva Cosmos. Considera, simplemente, que se trata de otra de las usuales contradicciones de la televisión comercial. «Hieren y sanan al mismo tiempo», explica.
Entre la ciencia y la inquietud filosófica
La creación de «Cosmos» está inevitablemente unida a la del astrónomo, astrofísico, cosmólogo, escritor y divulgador científico estadounidense Carl Sagan (1934-1996), responsable de numerosos artículos científicos y comunicaciones y autor, coautor o editor de más de una veintena de libros. Su popularidad, solo comparable en el terreno de la divulgación científica a la de Isaac Asimov, se apoyó en libros como Los dragones del Edén (1978), que le valió un premio Pulitzer, y obviamente por la serie de TV Cosmos: Un viaje personal, que dio origen también a un libro que se publicó como su complemento del programa. Como autor de ciencia ficción escribió la novela Contacto, llevada al cine en 1997 por Robert Zemeckis, con Jodie Foster y el recientemente oscarizado Matthew McConaughey en los papeles principales.
Espléndida a nivel de información científica, Cosmos fue objeto de algunas críticas por el componente filosófico (una suerte de panteísmo agnóstico) que Sagan solía deslizar en ella: emitida en Uruguay en tiempos de dictadura, provocó algunos enojos conservadores. Es probable que en los Estados Unidos, país más sensible a esos temas, su resurrección genere algunas reacciones de los defensores de teorías seudocientíficas como el Creacionismo de Tierra Joven o la más sofisticada del Diseño Inteligente, y por eso es bueno que vuelva.
http://www.elpais.com.uy/divertite/vuelve-nave-imaginacion.html